Alejandra Sofía Horta Castillo: la niña que despierta el Carnaval en San Juan Nepomuceno
Con apenas ocho años, la Reina Infantil 2026 encarna la herencia cultural, la alegría y la continuidad de una tradición que en San Juan Nepomuceno comienza con los niños.
En San Juan Nepomuceno el carnaval no comienza con la música. Empieza con los niños. Con sus risas desordenadas, con los pasos que luego se vuelven danza, con esa manera natural de alegrar la calle sin pedir permiso. Alejandra Sofía Horta Castillo es una de esas niñas que no anuncian el carnaval: lo despiertan.
Tiene ocho años y una sonrisa que parece venir de otras fiestas, de otras reinas, de otras tardes donde la tradición se negaba a desaparecer. Hoy, su nombre avanza ligero entre aplausos. Reina Infantil del Carnaval 2026, aunque antes que corona, Alejandra es ritmo; antes que banda, es herencia.
En su sangre se cruzan dos geografías que saben a Colombia. De su mamá, Betty Castillo, le llega el sabor sabanero, la cadencia del porro, la memoria de un pueblo que baila incluso cuando la vida aprieta. De su papá, Andrés Horta, nacido en Neiva, le corre el bambuco sereno, la elegancia del sur. Acordeón y montaña conversando en un mismo cuerpo pequeño.
La tradición la reconoce. Por el lado de los Castillo, el apellido guarda recuerdos dorados: Orfa Castillo Herrera, primera princesa del carnaval sanjuanero y reina del barrio Abajo en 1975. Por los Horta, las primas que llevaron el nombre de Colombia al Festival Nacional del Bambuco. La cultura, más que heredarse, se respira.

Alejandra cursa tercer grado en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús. Es la menor de dos hermanas y la favorita silenciosa de quienes creen que el carnaval también se aprende en casa. Desde que aprendió a caminar, su cuerpo entendió la música. No porque alguien se lo enseñara, sino porque hay bailes que vienen de antes de uno mismo.
Y cuando se apagan los tambores, aparece la niña. La que sueña con ser profesora. La que quiere un tablero, un marcador y un salón lleno de futuro. Quiere enseñar, como quien quiere cuidar. Como quien entiende que la alegría también se transmite.
Alejandra Sofía representa algo más que una reina infantil. Representa la certeza de que el carnaval sigue vivo porque nace otra vez en los niños, porque se renueva en sus pasos, porque todavía hay quien baila no por costumbre, sino por amor.
Mientras haya niñas como ella, San Juan Nepomuceno seguirá teniendo carnaval… incluso cuando la música se calle.




