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“Gracias a Dios que no traía a mis hijos atrás”: Gabriel Sánchez, sobreviviente

¡Milagro! Una pareja de sanjuaneros se salvó de un aparatoso accidente tras ser chocados por un vehículo pesado tipo tractocamión.

Sábado. 5:30 de la tarde. La familia Sánchez Carmona, natural del municipio de San Juan Nepomuceno, se dispuso a salir de Cartagena con rumbo hacia su tierra natal luego de completar algunos trámites en la capital del departamento de Bolívar. Una camioneta Captur, gris, modelo 2019, era la encargada de transportar a la pareja sanjuanera conformada por Gabriel Sánchez Gómez y Merys Carmona Sierra.

Pero los 83 kilómetros que separan a Cartagena del municipio de San Juan se vieron abruptamente interrumpidos a la altura del corregimiento de Malagana, en la troncal de occidente. “Cuando íbamos a cruzar el último resalto de Malagana, sentido Cartagena–San Juan, disminuyo la velocidad por los reductores que están en la carretera, no logro pasar el resalto, cuando de pronto siento el impacto violento de una mula en la parte de atrás”, manifestó Gabriel Sánchez, conductor del vehículo.



Sánchez tiene 32 años de edad, es abogado de profesión y comenta que el carro en el que viajaban dio un bote, se salió de la carretera hacia la cuneta hasta que lo aguantó un árbol de mamón. Luego, ese mismo árbol los devolvió hacia la cuneta aledaña a la carretera. El aparatoso accidente concluyó con el vehículo en posición vertical sobre el asiento del conductor.

A esa altura de la jornada, el día desaparecía para darle la bienvenida a la noche. Eran las 6:30 de la tarde, y la oscuridad le aportaba un toque de dramatismo a la accidentada escena. La lluvia se vino con todo, y los habitantes aledaños al sitio del accidente llegaron a socorrer a la pareja oriunda de San Juan Nepomuceno. Al ser consultados por la comunidad, los ocupantes manifestaron encontrarse ilesos.

Posterior a eso, los ayudantes se dispusieron a reacomodar la camioneta sobre sus ruedas y a desconectar la batería del auto para evitar que alguna chispa ocasionara una emergencia mayor. “En ese momento, la gente nos colaboró mucho. No sé de dónde sacaron tantas fuerzas. Salimos sin lesiones graves del carro, y a Merys la protegieron de la lluvia en un quiosco donde venden mangos. La gente estuvo muy pendiente, nos sentimos protegidos. Y la Policía llegó al instante”, asegura Sánchez.



Mientras esto transcurría, el conductor del tractocamión que protagonizó el choque socorrió a la pareja y estuvo al tanto de la situación. Gabriel, con una actitud compasible, expresó que nadie quiere causar un accidente de esa envergadura. “Sentimos lo traumático y violento, pero todo salió bien, gracias a Dios. En ese momento me olvidé de leyes y de mi formación de jurista, lo que sí hice fue tranquilizarme junto a mi esposa”, agregó. Luego llegó una ambulancia al lugar para estabilizar a la pareja.

A pesar de lo aparatoso que fue el accidente, Gabriel Sánchez aporta un elemento más al milagroso hecho, y revela lo que se le pasó por la mente una vez materializado el percance: “Íbamos a llevarnos a los dos niños, pero no quisieron salir con nosotros, y cuando eso pasa, yo no los obligo. En el momento del accidente se me pasaron muchas cosas por la cabeza, y en la primera que pensé fue que gracias a Dios no traía a mis hijos atrás”, sentencia mientras relata cómo fueron los momentos de zozobra que vivió junto a su esposa Merys.

Merys Carmona es médica de profesión. Tiene 38 años de edad, sobrevivió al accidente y coincide con su compañero sentimental al asegurar que Dios los quiere mucho, además de agradecer por la vida.



Al margen de rendir agradecimientos al Altísimo, Gabriel no escapa un momento para valorar el hecho de contar con todos los elementos de seguridad vial: “Como abogado sé lo que implica ejercer una actividad peligrosa (conducir), y los controles se deben tomar para minimizar los riesgos. Si no hubiésemos llevado puesto los cinturones de seguridad, habríamos botado ambos dentro de la cabina”.

Y recalca que de no haber estado sujetos a los asientos con el cinturón de seguridad del vehículo, se pudo haber presentado una fatalidad, toda vez que el carro culminó ladeado sobre la base de la puerta del conductor, y su esposa, que antes estaba a su diestra, en ese instante se situaba sobre él.



“Para cerrar, a modo de reflexión, les puedo decir que sin Dios no podemos vivir. Todo lo bueno que nos pasa en esta vida es gracias a él. Yo me considero una persona especialmente favorecida por Dios. Tengo un sinfín de defectos, pero este suceso me sirve para cambiar mi vida y la de mi familia. Y eso fue lo positivo de todo esto: sentir que Dios siempre está ahí”, concluye Gabriel, que ayer después del accidente solo quería hacer dos cosas: llegar a casa para abrazar a sus hijos y ser mejor persona.

Redacción SanJuandemisAmores.CO

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