La historia de la Aviación Naval de la Armada de Colombia acaba de sumar una página inédita. La Suboficial Primero Yorladis Zamora, técnico en mantenimiento de aeronaves, alcanzó las 3.000 horas de vuelo y se convirtió en la primera mujer de la institución en lograrlo, un registro que resume años de disciplina, vocación de servicio y compromiso con las misiones que se desarrollan en beneficio del país.
Más que una cifra, este hito representa la consolidación de una carrera construida con constancia, conocimiento técnico y liderazgo, cualidades que hoy posicionan a Zamora como referente para las nuevas generaciones de mujeres que sueñan con abrirse camino en el sector aeronáutico militar.
Su historia comenzó en 2007, cuando ingresó a la Escuela Naval de Suboficiales ARC Barranquilla, punto de partida de una trayectoria que la llevaría posteriormente al Grupo Aeronaval del Pacífico. Desde entonces, su motivación ha sido servir al país desde el aire, apoyando operaciones que permiten llevar seguridad, asistencia logística y esperanza a las regiones más apartadas del territorio colombiano.
El inicio del camino no fue sencillo. Alejarse de su familia representó uno de los primeros desafíos personales, pero con el tiempo ese mismo núcleo familiar se convirtió en el motor que impulsa cada una de sus misiones.
A lo largo de 19 años de servicio, esta mujer oriunda de La Victoria, Valle del Cauca ha demostrado liderazgo, carisma y un alto nivel técnico que le ha permitido trabajar en distintas plataformas aéreas de la Aviación Naval. Su experiencia incluye aeronaves como la 206, la 208 Caravan y el ATR-42, uno de los aviones más representativos de la institución, con capacidad para transportar hasta 48 pasajeros y utilizado en misiones logísticas, transporte de personal y apoyo operacional.
Dentro de su rol, Zamora cumple una función clave para la seguridad operacional, ya que es responsable de inspeccionar, diagnosticar y reparar cualquier novedad técnica que pueda comprometer el funcionamiento de las aeronaves y la integridad de las tripulaciones.
El reconocimiento a su trayectoria también llegó desde el mando naval. El Capitán de Fragata David Castellanos, comandante del Grupo Aeronaval Central, destacó su profesionalismo y dedicación: “Es un día de orgullo y felicidad para la Aviación Naval. Conozco a Yorladis desde que era marinero y su profesionalismo ha sido constante. Es un ejemplo para todos los marinos”, afirmó.
Pero su influencia no se limita al ámbito técnico. Zamora también se ha convertido en un referente para las mujeres que construyen carrera en la aviación militar. Madre de dos hijos, ha logrado equilibrar la exigente vida operacional con la maternidad, acompañando y orientando a otras mujeres que enfrentan el mismo desafío.
Así lo resaltó la Capitán de Corbeta Lenys Lozano, quien subrayó su liderazgo y espíritu solidario dentro de la institución. “Ser madre en la aviación exige un compromiso elevado. Yorladis ha sido un apoyo fundamental para nosotras; nos enseña a navegar en este papel ‘caóticamente bello’ con el respaldo de nuestras familias”, señaló.
Las 3.000 horas de vuelo se cumplieron durante una misión aérea con destino a San Andrés, Colombia. En pleno trayecto, con el mar de los Siete Colores extendiéndose bajo la aeronave, la tripulación realizó un reconocimiento simbólico a su trayectoria, mientras desde la cabina de mando el piloto transmitía una felicitación especial por su dedicación y profesionalismo.
Para Zamora, cada hora de vuelo representa una nueva oportunidad de aprendizaje y crecimiento personal. La experiencia le ha enseñado que la aviación naval exige disciplina, pasión y un profundo sentido de responsabilidad.
Por eso, cuando habla con otras mujeres que sueñan con seguir ese camino, su mensaje es claro: “Esta carrera es inspiradora; no cualquier mujer la ejerce. La Aviación Naval tiene las puertas abiertas y me encantaría que más mujeres siguieran mis pasos. No es fácil, pero tampoco imposible. Somos mujeres berracas y siempre salimos avante”, afirma con convicción.
Con este logro histórico, la Armada de Colombia no solo reconoce la trayectoria de una suboficial ejemplar, sino que también reafirma el papel fundamental de las mujeres en el desarrollo y proyección de la Aviación Naval, una institución que continúa escribiendo su historia con disciplina, vocación y servicio al país.




