La extorsión sigue siendo uno de los delitos que más preocupa por su impacto en la seguridad y la convivencia ciudadana, y en Bolívar se manifiesta principalmente en dos modalidades: la clásica y la digital (de origen carcelario). Según el teniente coronel Jhon Edward Correal Cabezas, comandante del Departamento de Policía Bolívar, grupos criminales como el Clan del Golfo se lucran de rentas extorsivas, pero bandas de delincuencia común organizada también operan desde algunos centros carcelarios, aprovechando el miedo de las víctimas para intimidarlas y exigir dinero.
En muchos casos, los extorsionistas suplantan a supuestos comandantes de grupos ilegales. Llaman a comerciantes, ganaderos, transportadores, empresarios o trabajadores independientes con datos específicos, para luego citar a reuniones en zonas rurales o exigir “colaboraciones” para comprar municiones, radios, medicamentos o uniformes. Esta táctica busca generar pánico y presión inmediata.
La Policía Departamental entrega dos características clave para identificar una posible extorsión de origen carcelario: Llamada en tono amenazante, rápido y autoritario, sin permitir diálogo ni opciones. Exigen el pago mediante transferencias o consignaciones a cuentas de terceras personas tras “negociar” el monto.
Si recibe una llamada con estas señales: no ceda, no entregue dinero, grabe la comunicación y reporte de inmediato a la línea gratuita 165 del GAULA, disponible las 24 horas. También puede acudir a las autoridades locales o coordinar apoyo con los GAULAS militares y las fiscalías especializadas. La campaña institucional es clara: “Yo no pago, yo denuncio.”




