A la edad de 88 años y en la Casa Santa Marta, murió en la madrugada de este lunes el Papa Francisco, confirmó el Vaticano a través de redes sociales. Fue el primer pontífice jesuita latinoamericano y transformó la Iglesia católica hacia un enfoque más incluyente y pastoral.
El fallecimiento del papa argentino se produjo luego de haber bendecido a los fieles en la Plaza San Pedro durante la misa del domingo de Pascua. Su última aparición pública fue serena, aunque visiblemente debilitado por problemas respiratorios.
En Cartagena, Colombia, se le recuerda por su visita oficial del 10 de septiembre de 2017, cuando recorrió los barrios San Francisco y La María, visitó el Santuario de San Pedro Claver y celebró una multitudinaria eucaristía en Contecar.
Francisco fue un agente de cambio a lo largo de sus 12 años de papado. En 2013 asumió el liderazgo de una Iglesia golpeada por escándalos y divisiones, tras la histórica renuncia de Benedicto XVI.
Desde el Vaticano, renovó la cúpula eclesial con obispos de diversas culturas y visiones pastorales, buscando que la Iglesia se acercara más a la gente común. Muchos fieles lo apoyaron por su compromiso con una Iglesia abierta y dialogante.
El papa Francisco defendió a los migrantes, los pobres y a víctimas de abuso clerical, y tendió puentes con otras religiones y gobiernos difíciles como el de China. También apoyó con compasión a los católicos LGBTIQ+.
Aunque enfrentó críticas, impulsó medidas contra el encubrimiento de abusos sexuales dentro del clero. Promulgó normas para sancionar incluso a obispos, aunque activistas pedían mayor transparencia.
En sus últimos años, a pesar de sus dolencias físicas, continuó viajando y denunciando las injusticias globales. Visitó África para pedir paz en regiones olvidadas y cuestionó con firmeza el neocolonialismo moderno.
Su partida marca el cierre de una era en la Iglesia Católica, y su legado continuará siendo debatido por creyentes y detractores en todo el mundo.



