El Ángeles Somos es una celebración que considera a los niños y niñas como ángeles y su origen viene de la tradición cristiana de oponer o asimilar una celebración religiosa a otra considerada como pagana que en este caso es Halloween.
Este se considera un canto que hace parte de la tradición de la Costa y que marca cada primero de noviembre en la Región Caribe.
Las ollas y los calderos son el elemento principal para que los niños recorran diferentes sectores pidiendo alimentos para un sancocho, así lo recuerda Rosa Díaz de Paniagua, socióloga y presidenta del Observatorio de infancia y adolescencia de Cartagena.
Para ella, esta celebración “Es parte de nuestra identidad. Es una expresión que tiene valores de convivencia social que nos caracteriza como Costa”.
Dentro de esos valores señala la solidaridad, trabajo en equipo, relaciones intergeneracionales e inclusión.
“Hay que decirles a los jóvenes de ahora que ‘Ángeles somos’ es una tradición que viene desde la Colonia y pertenecía a lo que era antes el Bolívar Grande, algo bastante caribe”, agrega la socióloga.
Desde su origen hasta ahora ha ido cambiando, dice Díaz. “Además que con otras fiestas como el Halloween se fue perdiendo, pero desde hace 37 años le hemos metido procesos diferentes para no quedarnos en el pasado”.
La recuperación de la fiesta, cuenta Díaz, partió de tres elementos. El primero de ellos la desnutrición infantil, a través del sancocho aportar algo a los más pequeños.
Otro factor fue la reconstrucción del tejido social a través de la tradición, y el último la participación de todos, “Que cada uno aporte desde lo que cada quien tiene”.




