El gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, lideró la siembra de 382 mil alevinos de bocachico en la ciénaga de María la Baja, el cuerpo de agua más importante del municipio y una de las principales fuentes de sustento para su población, como parte de su agenda territorial y en respuesta a una de las necesidades más urgentes del sector pesquero del departamento.
La jornada contó con la participación del alcalde Ramiro González, asociaciones de pescadores y líderes comunitarios, quienes acompañaron al mandatario departamental en el ingreso a la ciénaga para dar inicio a este proceso ambiental y productivo, cuyos resultados positivos comenzarán a evidenciarse en un periodo estimado de seis meses.
María la Baja se consolida como una de las principales proveedoras de pescado del norte de Bolívar, por lo que esta intervención adquiere especial relevancia al fortalecer una actividad que dinamiza la economía local y garantiza el sustento diario de cientos de familias dedicadas a la pesca artesanal.
La iniciativa responde a la disminución progresiva de especies ícticas en las ciénagas del departamento, una problemática generada por la captura de peces en etapa temprana, el uso de artes de pesca ilegales y prácticas que deterioran el ecosistema, como la minería ilegal y otras actividades extractivas no controladas.
Durante su intervención, el gobernador Yamil Arana enfatizó que el proyecto va más allá del repoblamiento de peces y hace parte de una estrategia integral de apoyo al gremio pesquero.
“Estamos garantizando la seguridad alimentaria de cientos de familias. Hoy entregamos cuatro congeladores y vamos a enviar cuatro más; dotamos a los pescadores con atarrayas y otros insumos. En total, serán siete millones de bocachicos los que vamos a sembrar en varios municipios de Bolívar”, afirmó.

Además del repoblamiento con bocachico, el proyecto incluye la entrega de insumos y equipos que fortalecen la cadena productiva, mejoran las condiciones de conservación del pescado y apoyan la comercialización una vez el producto alcance la talla adecuada, contribuyendo a la estabilidad económica del sector.
Para Joel Crespo, líder pescador del municipio, la iniciativa tiene un profundo impacto social.
“Hoy no solo se siembran bocachicos; se siembra esperanza. En unos seis meses empezaremos a ver los frutos de este proyecto que beneficia a todas las familias que vivimos de la pesca”, expresó.
En el barrio Puerto Santander, los pescadores recibieron 10 juegos de cavas isotérmicas con sus complementos, termos, loncheras, seis atarrayas y cuatro congeladores, elementos clave para reducir pérdidas y mejorar la calidad del producto durante la faena y la comercialización.
La iniciativa también contempla estrategias pedagógicas y de capacitación, orientadas a promover prácticas sostenibles, reducir infracciones a la normatividad pesquera y fortalecer el cuidado de los recursos naturales.
El proyecto tendrá alcance regional y se extenderá a siete municipios más de Bolívar, donde se prevé la siembra de cerca de siete millones de alevinos de bocachico, ampliando su impacto social, ambiental y económico.
Con esta acción, la Gobernación de Bolívar avanza en el cumplimiento de su Plan de Desarrollo, impulsando proyectos que fortalecen la seguridad alimentaria, protegen los ecosistemas y garantizan el sustento de las familias pesqueras del departamento.




